Dragones y mazmorras

¿Pero quién sería Sánchez Dragó sin todos esos españolitos ignorantes y sucios a los que tanto desprecia? ¿A quién le iba a vender sus ladrillos infumables? ¡Da gracias, Dragó, porque tus compatriotas sean unos garrulos! ¿Qué sería de ti en un país civilizado?

La inutilidad del deporte

El deportista como héroe moderno es un constructo que huele a alcanfor. No solo se ha quedado anacrónico, sino que nos haría bien dejar jugar a la política internacional gritando que los nuestros son más fuertes y más veloces que los vuestros.

Abundó en felices curiosidades

El encuentro de objetos que no estaban destinados a estar juntos propicia lecturas singulares, porque aún conservamos el vicio de creer que hay un propósito en lo que sucede. Entenderán lo provechoso que es esto para alguien que hace exposiciones.

Husos y costumbres

El luteranismo es una doctrina astringente, de ángulos afilados, templos desnudos, en la que uno se salva porque está anotado en el libro de registro correcto. Es, en resumen, una religión de contables, que puede tener algún éxito en latitudes inhóspitas, que parecen, en efecto, fabricadas por un dios malaje, que después de cerrar la hoja de cálculo de la Creación, viendo que todo le cuadraba, se dedicó a sus cosas de ser en sí mismo, fuera del espacio y del tiempo.

España a fuego vivo

La cocina es una fuente inagotable de placeres. No solo da de comer, sino que ofrece, por el camino, toda una serie de goces sutiles que cualquier glotón disfruta a calzón quitado.

Los cantamañanas

El panorama no es tan desolador como patético. Si al personal le gusta tomarse la tostada viendo a tertulianos cargados de sentido común o a reporteros peleándose por la carnaza del dolor ajeno, adelante. No seré yo quien venga a decir que estas televisiones deberían cumplir una función social y hacer del mundo un lugar mejor.