Abundó en felices curiosidades

El encuentro de objetos que no estaban destinados a estar juntos propicia lecturas singulares, porque aún conservamos el vicio de creer que hay un propósito en lo que sucede. Entenderán lo provechoso que es esto para alguien que hace exposiciones.

Guardar la ropa

Cualquiera a quien le hayan tomado medidas sabe de lo delicado del asunto. Es un contacto muy puntual y extraño, terciado por ese cíngulo que es la cinta métrica. «Extienda el brazo; ahora levántelos». Es entre íntimo y clínico. La ropa hecha a medida aúna, en cierta medida, la acción de dos cuerpos: el que la lleva y el que la fabrica. Las puntadas o los remates (la mano, en definitiva) se distingue con facilidad. Como la letra.