La inutilidad del deporte

El deportista como héroe moderno es un constructo que huele a alcanfor. No solo se ha quedado anacrónico, sino que nos haría bien dejar jugar a la política internacional gritando que los nuestros son más fuertes y más veloces que los vuestros.

Abundó en felices curiosidades

El encuentro de objetos que no estaban destinados a estar juntos propicia lecturas singulares, porque aún conservamos el vicio de creer que hay un propósito en lo que sucede. Entenderán lo provechoso que es esto para alguien que hace exposiciones.

Guardar la ropa

Cualquiera a quien le hayan tomado medidas sabe de lo delicado del asunto. Es un contacto muy puntual y extraño, terciado por ese cíngulo que es la cinta métrica. «Extienda el brazo; ahora levántelos». Es entre íntimo y clínico. La ropa hecha a medida aúna, en cierta medida, la acción de dos cuerpos: el que la lleva y el que la fabrica. Las puntadas o los remates (la mano, en definitiva) se distingue con facilidad. Como la letra.

Husos y costumbres

El luteranismo es una doctrina astringente, de ángulos afilados, templos desnudos, en la que uno se salva porque está anotado en el libro de registro correcto. Es, en resumen, una religión de contables, que puede tener algún éxito en latitudes inhóspitas, que parecen, en efecto, fabricadas por un dios malaje, que después de cerrar la hoja de cálculo de la Creación, viendo que todo le cuadraba, se dedicó a sus cosas de ser en sí mismo, fuera del espacio y del tiempo.

España a fuego vivo

La cocina es una fuente inagotable de placeres. No solo da de comer, sino que ofrece, por el camino, toda una serie de goces sutiles que cualquier glotón disfruta a calzón quitado.