Archivo de Categorías: El Estado Mental

El Valle de los Caídos

«En la dársena 11 preguntamos tímidamente qué autobús nos llevaba a Cuelgamuros. No queríamos parecer fascistas».

El Valle de los Caídos

«En la dársena 11 preguntamos tímidamente qué autobús nos llevaba a Cuelgamuros. No queríamos parecer fascistas».

La niña y la muerte

Me cuesta mucho entender qué es una «muerte digna». Se me viene a la cabeza Áyax y la moral agónica. «Áyax no podía hacer otra cosa», decimos cuando hacemos el comentario de texto a Sófocles. Cosas soportables porque sólo son literatura.

La niña y la muerte

Me cuesta mucho entender qué es una «muerte digna». Se me viene a la cabeza Áyax y la moral agónica. «Áyax no podía hacer otra cosa», decimos cuando hacemos el comentario de texto a Sófocles. Cosas soportables porque sólo son literatura.

¡Arriba el sosiego!

Lo particular del absurdo es que es contagioso, y que todo lo que se le acerca queda, en ese momento, derrotado. ¡Cómo se debieron sentir los chavales que lanzaban vítores a la tecnología en la soledad de esa noche, a solas con sus pensamientos! ¡Íntimamente derrotados!

¡Arriba el sosiego!

Lo particular del absurdo es que es contagioso, y que todo lo que se le acerca queda, en ese momento, derrotado. ¡Cómo se debieron sentir los chavales que lanzaban vítores a la tecnología en la soledad de esa noche, a solas con sus pensamientos! ¡Íntimamente derrotados!

El Dios de Arvo Pärt

Y me parece que es sincero: me ocurre que me creo a Arvo Pärt cuando me habla de Dios.

El Dios de Arvo Pärt

Y me parece que es sincero: me ocurre que me creo a Arvo Pärt cuando me habla de Dios.

Varias propuestas para pasear por un cementerio

Separa una tapia el condominio de los muertos. Justo en esa entrada casi todas las tumbas tienen grabado «propiedad perpetua», porque el deseo de aferrarse y poseer no termina con la muerte.

Varias propuestas para pasear por un cementerio

Separa una tapia el condominio de los muertos. Justo en esa entrada casi todas las tumbas tienen grabado «propiedad perpetua», porque el deseo de aferrarse y poseer no termina con la muerte.