Artículos de variedades

«Amar y odiar los gimnasios» – The Objetive

«En una sala enorme, varias hileras de hombres y mujeres sudan y bufan. Corren, pero no avanzan, empujan y nada se mueve. Una música aberrante (un ritmo industrial) marca el compás del ejercicio. El lugar no tiene ventanas sino unos grandes conductos de ventilación. No hay relojes».

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«Inventario para una isla desierta» – Jot Down nº 18

«Si se va a marchar a una isla desierta (o lo van a exiliar, o tiene la lepra) conviene meta en la maleta protección solar, pastillas potabilizadoras, varios ejemplares de la Enciclopedia Británica, un bisturí (que también se llama escalpelo), un cuchillo y un machete, varios litros de loción antimosquitos, un cañón, un balón llamado Wilson, un compañero llamado Viernes, las memorias de Napoleón en Santa Elena, un rebaño de ovejas, el Larousse Gastronómico, un mechero, un mono amaestrado para bajar cocos, un ejemplar de La imitación de Cristo y un retrato edificante de Tomás de Kempis».

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«Mozart y Salieri, todavía» – Jot Down

«Donde esté una buena rivalidad que se quite una amistad empalagosa. A esta afirmación ramplona debemos un buen pedazo de la literatura universal, del cine y de otras tantas artes que cuentan historias. También la pervivencia del contencioso Mozart-Salieri».

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«Una playlist para Semana Santa» – Jot Down

«Hubo un tiempo en que en las iglesias se escuchaba la música más excelsa que eran capaz de escribir los compositores. Luego llegaron las guitarras, el cumbayá, el “creo en vos, arquitecto, ingeniero”. Hasta entonces, la Iglesia había observado un método contrastado durante siglos: la belleza es un camino seguro hacia Dios. Esto, que en latín tiene el rimbombante nombre de via pulchritudinis, descansa sobre la conocidísima doctrina de la unión de los trascendentales: que lo bello es lo mismo que lo bueno y que lo verdadero».

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«Estas son mis últimas palabras» – Jot Down

«”Un bel morir tutta una vita onora”, escribió Petrarca y aun así es una majadería. Es curioso: hay muchas expectativas puestas en la muerte. Existe, supongo, una justificación literaria: si nos figuramos la vida como un relato (que la metáfora sea manida no la hace menos cierta), hay que poner cuidado en el desenlace. Todo debe tener un toque grandilocuente. Terminar en alto, que se dice. Lo sabía hasta aquel militar cretino de Senderos de gloria: “Sus hombres han muerto muy bien”».

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«Un rey que no estaba muerto, unos conjuradores muy torpes y un niño traumatizado» – Jot Down

«Rodelinda es una ópera donde la gente se llama Bertarido, Gundeberto, Grimoaldo, Garibaldo, Eduige y Unulfo. Händel la estrenó en el King’s Theatre de Londres en 1725, pero acaba de llegar a Madrid, porque se ve que, entre una cosa y otra, lo fueron dejando pasar».

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«Al fin una buena razón para frecuentar librerías» – The Objetive

«A una librería no hay que ir (¡contra todo pronóstico!) a comprar libros. No, al menos, desde que el progreso nos permite comprar cualquier cosa en pijama y babuchas. Es cierto que el librero te recomienda buenos libros, pero, ¿no hay algoritmos de publicidad mucho más documentados (y con mucho más empeño)? La única diferencia es eso que se llama “el toque humano”».

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«Usted puede ser infeliz» – Jot Down

«Algo distingue a las personas que son felices: un rubor en las mejillas, un brillo especial en los ojos, un micrófono en la solapa. “Yo era rico, salía con modelos, tenía cochazos, pero no era feliz. Cambié de actitud…”. Los filósofos se han afanado en este asunto durante generaciones sin obtener nada solvente. Aristóteles, que no es un cualquiera, no consiguió precisar más allá de «un cierto vivir bien». Ahora lo vemos claro: en la Grecia clásica no había psicólogos de esos que van por los platós ni había coaches. Había sofistas, pero eran más listos».

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«Ignatius Farray: “La comedia es lo más similar que hay al amor”» – Jot Down

«Aún no ha tocado la cerveza cuando un tipo se arroja sobre él con la intención de abrazarlo. “Eh, tío, tú eres este, sí. Este, el de… Este. ¡Qué grande eres! Venga campeón, una selfi”, le dice mientras le golpea la espalda con entusiasmo. “Este” es Ignatius Farray (Tenerife, 1973) que accede solícito y desquicia el gesto para que el fan le inmortalice. En la foto sale también “el loco de las coles”, el señor del “grito sordo” que chupa los pezones del público, el cómico loco con fachas de hipster desaseado».

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«La vida interior: entre las cajas del Teatro Real» – Jot Down

«Los teatros son lugares fascinantes. Piénselo: un edificio cuidadosamente diseñado para que dentro de él, durante un rato, un mundo ficticio sustituya al mundo. La representación, este mecanismo sofisticadísimo de suplantación, requiere de un número variable de elementos. Wagner dijo, por lo visto, que la ópera es la obra de arte total. Esto, claro, complica mucho las cosas».

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«Billy Budd, rey de los pájaros» – Jot Down

«La viuda de Melville dejó sin publicar Billy Budd porque el relato estaba desordenado e inconcluso. Los textos breves de Melville fascinan a los comentaristas y siempre terminan trayendo cola. Ahí está Bartleby, el escribiente por si alguien necesita ejemplos. Sobre la historia de un reo acusado de propiciar un motín, Forster y Crozier escribieron el libreto para una ópera de Benjamin Britten».

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«Internet nos ha hecho famosos» – Nudo

«Hace un par de meses, en la tertulia que frecuento el último jueves de cada mes, un muchachito desconcertado se empecinó en defender que el único lugar donde hay libertad es internet. El chico, por supuesto, se quedó patidifuso cuando le pregunté qué concepto de libertad estaba manejando. «¿Qué más da eso?», respondió. Y entonces le hice el vacío».

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«No cederé ante ti» – Jot Down

«Wagner, huyendo hacia París, escapando de sus acreedores, con su mujer y con su perro, quedó atrapado en un temporal. A esta anécdota y a la lectura de Las memorias del señor de Schnabelewopski debemos El holandés errante».

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«Cof, cof» – Jot Down nº 17

«En un artículo escrito por un historiador de la psicología, que yo creí satírico pero que quería ser riguroso, leí que un oscuro discípulo de Freud había conjeturado en un opúsculo que el público tose en los teatros porque es el único lugar donde está prohibido. Encontraba en esto una transgresión erótica que hubiese, sin duda, complacido a su maestro».

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«La demanda de la lavadora» – Strambotic

«Internet, lo sabe todo el mundo, se inventó para defender las causas justas.Desde los perros que necesitan ser adoptados hasta la recogida de apoyos para que alguna oscura diputación regional no retire los fondos a un audaz festival de cortometrajes independientes, el horizonte de la red se muestra como el prado donde florecen los más nobles instintos humanos. Además, (¡por si necesitase más bondades!), Internet (todo el mundo lo sabe) es el lugar de la libertad: ¡al fin grandes, medianos y niños pueden decir lo que quieran y como quieran!Porque eso, como todo el mundo sabe, es la libertad».

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«Me acuso de piedad y no de rigor» – Jot Down

«Seis semanas le dieron a Mozart para escribir La clemenza di Tito y tres meses después de estrenarla se murió. Era 1791 y la corte austriaca estaba ocupadísima preparando el jolgorio y el boato para la coronación Leopoldo II como rey de Bohemia. La ocasión requería, qué menos, la composición de una ópera, así que llamaron a Salieri, y como estaba muy ocupado (¡conspirando para matar a Mozart!), el encargo terminó en manos del amigo Wolfgang Amadeus».

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«La rapidez y el premio» – Jot Down

«Hay una alegre cantinela que puede escucharse a lo largo y ancho del mundo: “Eso que usted creía muy difícil e inalcanzable es en realidad muy fácil; usted puede lograrlo, ¡y en muy poco tiempo!”. Hay que reconocer que es una idea muy versátil: igual sirve para vender un curso de mandarín en ocho lecciones que para enseñarte a diseñar tu propia página web. Desde que triunfó la igualdad, todo está al alcance de todos; desde que no tenemos paciencia, además, muy rápido».

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«Crítico a la deriva: Miguel Marina» – El Estado Mental

«Esta conversación fue antes del verano, porque teníamos prisa: él se estaba preparando para marchar a Barcelona unos meses y yo tenía la cándida idea de que iba a escribir muchísimo durante el verano. Como no ocurrió ni lo uno ni lo otro en el periodo previsto, nos reencontramos al poco de comenzar el curso. Luego, el artículo, por esas cosas de la vida editorial, tardó en salir. Entre una charla y la otra surgió este texto».

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«Los abuelos» – El Estado  Mental

«El abuelo Pepe y la abuela Concha nacieron en los años treinta y ahora apenas salen de casa. El abuelo fue labriego y la abuela trabajó en una conservera, que en el pueblo llamaban “La Fábrica” porque era la única que había. Tuvieron cinco hijos: el que se murió, tres mujeres y un niño».

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«Una de galos y romanos» – Jot Down

«”Estamos en el año 50 antes de Jesucristo. Toda la Galia está ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor…”. Durante mucho tiempo, todo lo que supe de la Guerra de las Galias fue la versión simpática que cuentan los tebeos de Astérix. Luego, en el bachillerato, el “Gallia est omnis divisa in partes tres” agría mucho el carácter. Estoy casi seguro de que para entonces ya había escuchado Norma; porque, ¿quién no ha escuchado algo de Norma? Aunque sea un trocito: nadie. Y aunque se estrelló en su estreno en la Scala, en 1831 (“¡Fiasco! ¡Fiasco! ¡Solemne fiasco!”), prontísimo comenzó a gozar de una fama tan desmesurada, fuera también de los teatros, que ha terminado por convertirse en la favorita de los creadores de anuncios de perfume».

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«Pequeños contentos burgueses» – NUDO

«Cuando la idea de la vida eterna empezó a parecerme sospechosa empecé a padecer hipocondría. Supongo que la idea de una muerte vulgar, definitiva, se me antojaba tan poco civilizada, tan inasumible, que no se me ocurrió mejor cosa que prepararme para el final definitivo muriéndome un poco cada día».

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«Creo en un Dios cruel» – Jot Down

«Quince años después de dejar de componer ópera, Verdi estrenó Otello. Su editor, Giulio Ricordi, se había ocupado de ello, confabulando con un director de orquesta y un libretista, y aportando una descabellada suma de dinero».

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«La cortesía en el McDonald’s» – Jot Down

«Quizás porque los santos son personajes heroicos, uno espera que los seres más pérfidos sean, de algún modo, personajes fascinantes. El Leviatán es enorme, Jack el Destripador es escurridizo, el Diablo es astuto. Decepciona (no tengo muy claro en qué momento el mal empezó a ser algo refinado) que un villano sea un tipo simplón. De las conmociones que nos dejó en herencia la Segunda Guerra Mundial no fue la menor descubrir que los tipos que habían regentado los campos de exterminio eran, en general, personajes corrientes. Eichmann, tras ser secuestrado por el Mossad y llevado a Jerusalén para ser ahorcado y juzgado, dijo en su defensa que él solo era un burócrata que procuraba hacer su trabajo lo mejor posible».

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«El Valle de los Caídos» – El Estado Mental

«Coincidió que fui al Valle de los Caídos y era la jornada de reflexión. Un amigo me había propuesto la excursión y pensé que sería una buena excusa para escribir una crónica: últimamente no hago nada que no me sirva para preparar un texto. Descubrimos que un autobús interurbano, que cubre la ruta hasta El Escorial, nos dejaba en la puerta. En la dársena 11 preguntamos tímidamente qué autobús nos llevaba a Cuelgamuros. No queríamos parecer fascistas».

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«El oficio de lutier» – Jot Down

«Hugues de Valthaire iba a ser ingeniero. “Un día rompí mi guitarra por hacer experimentos con ella. Iba a pegarla yo, pero como estaba todavía en garantía la llevé a la tienda y ellos la mandaron devuelta a Japón. Y con esto me quedé asombrado: me quitan mi guitarra, me han puesto otra, y yo pensaba que me la iban arreglar. Con esta pequeña historia me di cuenta de que existía este trabajo”».

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«Crítico a la deriva: Teresa Solar» – El Estado  Mental

«Conocí la obra de Teresa Solar (Madrid, 1985) por la recomendación de unos amigos. “Mira su trabajo, creo que te va a gustar”. Créanme, es muy útil fiarse de quien conoce tus gustos. Así que, como la gran ventaja de tener una sección fija en un medio respetable es que puedes ir a fisgar con cierta facilidad, le escribí y fijamos una cita. Quedamos a la misma hora y en el mismo sitio en que hacía una entrega. Cuando llegué la saludé agitando la mano».

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«Estética muy de derechas» – Strambotic

«Aquella mañana, cuando el ultrarracionalista me llamó para pedirme una opinión profesional sobre el último número de su revista, Homo Velamine, pensé en decirle que aquello era como pedirle a un médico que se interese por un tractor. “Como usted es crítico de arte…”. Los ultrarracionalistas te ustean, son el último baluarte de las buenas maneras».

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«La mudanza» – El Estado Mental

«Como no puedo escribir sobre otra cosa, porque este ir y venir, esta indecisión, me aturulla las meninges, escribiré sobre esto: he decidido cambiar de piso. Sí, lo sé: ya su simple enunciación concentra todo los espantos imaginables. En realidad lo decidí hace un mes y fue entonces cuando comencé a tener sueños perturbadores. Pero al fin ha comenzado la búsqueda».

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«Los últimos monjes jerónimos» – El Español

«A las diez me había citado Fray Andrés, el prior de Santa María del Parral, el último de los monasterios jerónimos. Yo me había despertado a las siete, un desayuno rápido y una hora de autobús hasta Segovia. La jornada del prior empezó a las cinco y media, con el oficio de lectura. Luego laudes, oración en la celda, lectio divina, tercia y a las ocho, el desayuno. Llego al monasterio y me hacen esperar un poco».

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«Crítico a la deriva: Víctor Santamarina» – El Estado Mental

«El estudio de Víctor Santamarina (Madrid, 1990) tiene buhardilla y sótano. Está en el centro de Madrid, junto a la plaza de Olavide. Mientras me acercaba (me he perdido dos veces en 400 metros) un viandante y un conductor reñían intentando discernir quién tiene más derecho a transitar por la mitad del asfalto. Ha ganado el viejo».

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«La divulgación gilipollas» – Jot Down Smart

«Ocurre pocas veces que una sociedad se pone de acuerdo para declarar unánimemente la importancia de algo. Uno de estos unicornios es la “cultura” (dicha así, en general y sin especificar bien lo que es), cuyo valor está más allá de toda duda y cuya causa nos parece, en resumen, justa entre las justas».

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«Crítico a la deriva: José Díaz» – El Estado Mental

«José Díaz (Madrid, 1981) trabaja en un estudio concurrido. Es un espacio industrial, rectangular, y él tiene un pedazo al fondo a la izquierda. Me recibe con amabilidad y me ofrece zumo de naranja. Lo veo preocupado porque no me manche la gabardina mientras merodeo por allí: tengo siempre la feliz idea de vestirme como Gay Talese para ir a sitios peligrosos para la indumentaria. Nos sentamos alrededor de una mesita: “José, vamos a fingir que no nos conocemos”».

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«Las costumbres heredadas» – Jot Down

«Leyendo hace unos meses Lo santo, de Rudolf Otto, me hizo bastante gracia verlo lamentarse porque el cristianismo era demasiado racional. «Los predicados racionales no apuran y ni agotan la esencia de la divinidad». Me divertía mucho pensar qué le habría pasado al bueno de Rudolf, con sus ojillos hundidos y su bigotito alemán, si alguien lo hubiese llevado a la Semana Santa de Sevilla».

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«Para pasear por un cementerio» – El Estado Mental

«La verdadera resurrección de la carne se da en la donación de los órganos. La idea es de Umbral y está equivocada, porque, como mucho, la donación puede ser una transmigración de la carne. Sin intervención divina, trompetas de por medio y sepulcros abiertos, a la carne sólo le aguarda la corrupción. La putrefacción requiere, como otras tantas cosas, un espacio que le sea propio. A los “lugares que están fuera de todos los lugares, aunque sean sin embargo efectivamente localizables” los llamó Foucault heterotopías».

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«El derecho a Facebook» – El  Estado Mental

«Como todos vivimos en internet usted también se habrá enterado: el otro día Facebook suspendió la cuenta a un usuario por hacer propaganda de su nuevo libro sobre la masturbación femenina. ¡Qué injusto!, dijeron entonces, y se puso en marcha una campaña de solidaridad».

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«El talent show y el capitalismo» – Jot Down

«La última edición de MasterChef la ganó un vendedor ambulante; la anterior, una carnicera. Bisbal, antes de todos sus últimos discos más personales, y antes de Operación Triunfo, trabajaba en un vivero. En todas partes espera el talento a ser descubierto, porque el talento es la verdadera igualdad: no hace distingos sociales, ni raciales, ni de ninguna clase. Como es la cosa mejor repartida del mundo, la industria del espectáculo ha tenido que apresurarse a engendrar formatos que permitan a los genios que subsisten en el ostracismo alcanzar la fama que merecen».

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«Dobleces, golpes y abolladuras» – Nudo

«Los objetos físicos inertes no tienen capacidad para sanarse. Así, si yo me doy un golpe y me sale un moratón, se acaba curando, mientras si se me cae un libro al suelo y se le machaca una esquina, la esquina es irrecuperable. Como el Reino de Dios es predicado a los humildes, esta perogrullada sólo está al alcance de los limpios de corazón y de los neuróticos».

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«Iker Jiménez, lo Misterioso y la Realidad Velada» – El Estado Mental

«Todo el mundo conoce a Iker Jiménez. En buena medida porque ha logrado que un programa en el que se habla de lo paranormal, los visitantes de otros mundos o la Atlántida sea un clásico de las noches del domingo. Me da la impresión —no he hecho un sondeo— de que tiene parejo el número de partidarios y de detractores. Yo, digámoslo sin medianías, veo Cuarto Milenio cada semana; menos movido por el tema concreto del que me hablan, que porque los que me lo cuentan creen que aquello de lo que hablan es verdad. Ésa es la impresión que tenía de Iker Jiménez: que se cree lo que hace. Pero quería saber cómo y hasta cuánto. Y al fin he tenido la oportunidad de preguntárselo».

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«¡Arriba el sosiego!» – El Estado Mental

«A las once se habían citado los ultrarracionalistas. En la puerta de la iglesia de San Martín tuvieron que esperar hasta las doce, menguadas sus fuerzas por la pereza de madrugar, ese síntoma tan de nuestro tiempo. Allí estaban todos: el hombre caballo, el señor antiguo y los entusiastas. Se juntan en corrillo y explican el plan: cortar la Gran Vía al grito de “¡abajo los camiones!”».

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«Conversaciones con el inquisidor escéptico» – El Estado Mental

«En la sociedad del espectáculo, las explicaciones sensatas son siempre más aburridas. Pensar que la Luna es una nave alienígena es más entretenido que tener claro que es un pedrusco que da vueltas alrededor de la Tierra. Los anglosajones, que del show business saben un rato, tienen a sus profetas del ateísmo (con las contradicciones que esto puede conllevar); nosotros, a gentes más discretas. Como saben ustedes, tengo gran afición a la cuestión conspiranoica, pero tenía ganas de conversar con un profesional de estos temas. Luis Alfonso Gámez, historiador de formación y periodista de oficio, ha demostrado en los últimos años que nos cuelan, como sociedad, más goles de los que el pudor nos debería permitir tolerar».

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«La niña y la muerte» – El Estado Mental

«Me cuesta mucho entender qué es una «muerte digna». Se me viene a la cabeza Áyax y la moral agónica. «Áyax no podía hacer otra cosa», decimos cuando hacemos el comentario de texto a Sófocles. Cosas soportables porque sólo son literatura. El Diccionario indica que «dignidad» tiene que ver con rangos y prebendas. La Revolución Francesa extendió los privilegios de los pocos a los muchos y, desde entonces, declaraciones de derechos por medio, la dignidad se ha consagrado como patrimonio de todos. Pero aquí estamos hablando de morirse. ¿Cómo puede ser la dignidad un atributo de la muerte?».

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«La muerte como acto social» – El Estado Mental

«Este verano me senté a cenar en un restaurante donde acababa de morir una mujer. Diré en mi defensa que cuando pedí la mesa no sabía que había muerto y que en el restaurante en cuestión sirven un pescado frito excelente. Resultó que aquella mesa de terraza me permitió observar cuanto tiempo quise el comportamiento de los viandantes. Y entre una cosa y otra, aquel restaurante costero, entre cerveza y boquerón, fue tan idóneo para reflexionar sobre la muerte como los monasterios derruidos que frecuentaban los románticos».

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«Conspiranoia para dormir» – El Estado Mental

«Como quien cuenta ovejas o ve la teletienda, yo, cuando no puedo dormir, veo conspiraciones.Videoblogs, se entiende; y además, los miro sin criterio: me da igual descubrir que la Tierra es hueca, quién mató a Lady Di o que unos extraterrestres con apariencia de reptil están entre nosotros y han colonizado los centros de poder. Los veo así, amontonados, porque padezco una curiosidad fenomenológica: me parece mucho menos interesante discernir si viven entre nosotros que la razón por la que miles de personas están convencidas de que sí».

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«El Dios de Arvo Pärt» – El Estado Mental

«Escribí una tesina sobre Arvo Pärt escuchando su obra en los soportes más diversos menos en el indicado, que es un auditorio. Diré en mi defensa que no había tenido la oportunidad. Tuve por fin la ocasión de redimirme hace unos meses, porque la Orquesta Nacional le ha ofrecido este año su Carta Blanca y un concierto de abono. Desplegada en un espacio más allá de las estrecheces del disco compacto, la música de Pärt sorprende por el golpe espiritual, un vigor sutil que tiene que ver con esa idea cristiana de que Dios se manifiesta en la debilidad. Es una música contenida y sustancial, desprovista de ribetes y de premuras; pero es sobre todo una música que absorbe al que la escucha y, de algún modo, lo hace participar de sus mismas intenciones: la convicción del compositor de que la belleza es un camino seguro hacia lo sagrado».

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«Monstruos a la hora del café – Entrevista a Juan Soto Ivars» – Revista PICTOGRAMA

«Conocí a Juan Soto Ivars por una serie de incompetencias de los redactores de esta publicación y del fanzine CALIGRAMA (no era yo quien debía entrevistarle). Quedamos en el café Pepe Botella para una charla breve sobre monstruos, que pensábamos incluir en el fanzine. La cosa se nos fue de las manos y estuvimos charlando dos horas y media sobre toda clase de cosas; dio la casualidad de que a los dos nos gusta la ópera y nos pudo el frenesí. Moraleja: tengan cuidado con el señor Ivars, que es un seductor».

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«Cualquier cosa la puedes decir de cualquier manera – Entrevista a Luna Miguel» – Revista PICTOGRAMA

«Cuando alguien te conoce, lo primero que llama la atención es una producción muy extensa a una edad muy corta: ¿tenías prisa por empezar a publicar?

Realmente no; yo creo que fue todo casualidad. Siempre, por cuestiones familiares, he estado rodeada del mundo literario: mi padre es profesor de literatura en un instituto, mis padres tenían una revista literaria de jovencitos; siempre ha estado ahí».

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«El público, esa francesada» – Revista PICTOGRAMA

«El público es un invento francés, así que podréis intuir que tuvo un origen pretencioso. Todo el mundo sabe que los franceses estaban muy contentos –estamos en el siglo XVII- de ser los tipos con mejor gusto de Europa. Reinaba por entonces un tal Luis XIV, que en muestra de su humildad se hizo llamar el Rey Sol».

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«Ese cangrejo que mata» – Revista PICTOGRAMA

«Las alas de oncología son el fracaso de la Providencia de Dios. Todo allí es horrible y su existencia compromete de algún modo al Único-Dios-Verdadero. Hileras de señoras calvas completando en su carne lo que le falta a los padecimientos que Cristo.Colosenses uno veinticuatro. San Pablo, maldito majadero».

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«La verdadera e hilarante historia de la ortodoncia» – Revista PICTOGRAMA

«Los griegos llegaron a la conclusión de que lo bello era otro nombre de lo bueno y de loverdadero. Lo cierto es que no es descabellado: un caballo hermoso, esto es, que se parece a un caballo, es un buen caballo, un caballo de verdad; por contra, un caballo corcovado, enclenque, tirando a rocín, no sólo no es bonito, sino que no es un buen caballo, no es un caballo de verdad. Qué bien hilaban estos griegos».

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«De bestiariis» – Revista PICTOGRAMA

«Un bestiario es un compendio de bestias, un manual sobre la naturaleza que relata todos los seres conocidos de existen. La curiosidad de los hombres del Medievo los impulsó a contar los seres de la Creación, y no tuvieron escrúpulos en juntar la mandrágora con el leopardo, porque para Dios nada hay imposible».

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«De inferno» – Revista PICTOGRAMA

«El infierno es un lugar de dolor, de tristeza, de fuego, de oscuridad, de desesperanza, de gritos, de fracaso y de olvido. En el infierno no hay estaciones, ni arriba, ni abajo, ni derecha, ni izquierda. Es la morada eterna de las almas que eligieron no salvarse, de las que prefirieron la pena eterna a las alegrías del cielo».

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«De libro» – Revista PICTOGRAMA

«Sólo una obra han realizado los hombres a imagen de Dios, que debe infundirnos veneración y respeto. El Hacedor hizo en magistral coincidencia al Libro y a los lectores; el hombre –que desea sobre todas las cosas ser como Dios-, unos libros y algunos personajes».

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«De caelo» – Revista PICTOGRAMA

«Las formas en que la imaginación se sirve de las ansias del intelecto son deliciosamente variadas, pero pocas conjeturas son tan grandiosas como las que los hombres han ensamblado para deleitarse en vida con los premios de la muerte».